Hoy os traemos un post «caliente» como nosotros lo llamamos. Seguramente alguna vez habéis hecho algún trabajo en el que vuestro cliente os cuenta qué es lo que tiene en mente y a medida que se va haciendo el trabajo cambia de parecer. Os pongo un ejemplo:

Cliente: Me gustaría tener una web. Había pensado en 4 secciones, la pantalla principal que sea un blog, una galería fotográfica sobre mis trabajos, contacto y un apartado «sobre mí».

Nosotros: Muy bien, te pasamos un par de «mockups» y sobre el que más te guste acordamos un precio y empezamos a diseñar.

Cliente: Muy bien,me encanta «X» diseño de los que me has pasado y me gustaría tener la web en «X» fecha.

Nosotros: Sin problema.

Hasta aquí todo perfecto, tenemos un precio acordado, un diseño escogido y una fecha de entrega, manos a la obra!

Despúes de unos días diseñando la web y con la estructura casi terminada decidimos mostrar cómo va el proyecto… y empiezan los cambios.

Cuando el cliente nos vuelve locos

Y es que para alguien que no diseña webs le parece muy rápido y sencillo hacer cambios que en algunas ocasiones son mínimos pero que en otras te trastoca todo lo que has hecho hasta el momento.

De otro modo, también pasa que nuestro cliente ha cambiado de parecer y ahora ya no quiere que la principal sea un blog si no que en la principal ahora quiere un «slider» y debajo 20 columnas que lleven a 20 secciones…. STOP!

 

Cuando el cliente nos vuelve locos

Y esta podría ser tu cara en la décima modificación completa de la web!! 😉

 

Que implica esto:

  • Un cambio implica tiempo con lo que el plazo de entrega probablemente ya no sea el acordado.
  • Dependiendo del cambio, modificación de la estructura y en el peor de los casos nueva funcionalidad.
  • Aumento del precio (que implica queja del cliente).

Y como de la experiencia se aprende… Soluciones!

Proyecto

Estableced, por ejemplo, número de páginas totales, formularios, estructura o funcionalidad. Si el cliente modifica alguna parte podréis decir que eso no estaba incluido en el diseño y hay que acordar un nuevo presupuesto y plazo de entrega.

Cambios permitidos

Informad del número de cambios que puede tener la web. Como hay diferentes tipos de cambios (desde mínimos a totales), la mejor manera de «atajar» esto es ofrecer dentro del presupuesto una bolsa de horas para estos menesteres. Si el cliente pide un cambio y esa bolsa ya se ha agotado o no es suficiente habrá que presupuestar.

Por otro lado, si cuando se entrega la web todavía quedan horas se podría o bien guardarlas para retoques a posteriori o bien descontarlas del precio final.

Conclusión

Esperamos que os sirva de guía para llevar lo mejor posible todos los proyectos y trabajos con vuestros clientes. Al fin y al cabo, todos queremos ganar trabajando codo con codo pero debemos establecer una serie de reglas y puntos sobre los que partir para que todo vaya como tiene que ir.

Noticia Bomba!

Y aprovechando el post de esta semana queremos informaros que desde la semana que viene y hasta el 17 de septiembre podréis reservar vuestra plaza en nuestro Curso de WordPress. Recordad, las plazas son limitadas. Estad atentos y si no os queréis perder nada podéis suscribiros a nuestra newsletter pinchando aquí, para ser los primeros en recibir toda la información.

 

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